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"Y
un día me aconsejó que me dedicara a realizar un hermoso
dibujo, que hiciera comprender a los niños de la tierra estas ideas.
"Si alguna vez viajan, me decía, esto podrá servirles mucho.
A veces no hay inconveniente en dejar para más tarde el trabajo
que se ha de hacer; pero tratándose de baobabs, el retraso es siempre
una catástrofe. Yo he conocido un planeta, habitado por un perezoso
que descuidó tres arbustos..."
Siguiendo las
indicaciones del principito, dibujé dicho planeta. Aunque no me
gusta el papel de moralista, el peligro de los baobabs es tan desconocido
y los peligros que puede correr quien llegue a perderse en un asteroide
son tan grandes, que no vacilo en hacer una excepción y exclamar:
'¡Niños,
atención a los baobabs!'."
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